Me arde el corazón entre las sábanas

la sangre que hierve  a través de todo mi cuerpo

cruel destino el mío

que me hace estremecer de dolor.

Un intenso y frío despertar

que te echa de menos y te llama

palabras a gritos susurran el perdón,

pero las palabras son vanas

se diluyen en el tiempo como mariposas

que emprenden su primer vuelo.

Caminos recorrí sin saber donde pisaba,

hasta tropezar con la piedra más grande,

caí en la inconsciencia del no saber

por dónde dejaba huella.

Hierro en mis pupilas alienta el sueño

y las ganas de desaparecer

de susurrar a los queridos un adios

entre tinieblas de llanto.

Quién me robó la sonrisa cuando

antes me la regaló,

y jugó conmigo a la felicidad

hasta que rompí el espejo en mil pedazos,

cristales que se clavan en mi piel

la sangre se derrama a tientas

intentando disimular el rojo

de mi mirada sumamente perdida.

Te quise y no lo dije,

te sentí y fui incapaz de demostrarlo,

y ahora que te has ido deseo decirte tanto.

 

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2 comentarios hacia “”

  1. Hola Andrea!
    No sé cómo he encontrado tu blog, pero me ha gustado mucho tu forma de escribir :)

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