Me arde el corazón entre las sábanas
la sangre que hierve a través de todo mi cuerpo
cruel destino el mío
que me hace estremecer de dolor.
Un intenso y frío despertar
que te echa de menos y te llama
palabras a gritos susurran el perdón,
pero las palabras son vanas
se diluyen en el tiempo como mariposas
que emprenden su primer vuelo.
Caminos recorrí sin saber donde pisaba,
hasta tropezar con la piedra más grande,
caí en la inconsciencia del no saber
por dónde dejaba huella.
Hierro en mis pupilas alienta el sueño
y las ganas de desaparecer
de susurrar a los queridos un adios
entre tinieblas de llanto.
Quién me robó la sonrisa cuando
antes me la regaló,
y jugó conmigo a la felicidad
hasta que rompí el espejo en mil pedazos,
cristales que se clavan en mi piel
la sangre se derrama a tientas
intentando disimular el rojo
de mi mirada sumamente perdida.
Te quise y no lo dije,
te sentí y fui incapaz de demostrarlo,
y ahora que te has ido deseo decirte tanto.
marzo 1, 2011 a 9:20 am
Hola Andrea!
No sé cómo he encontrado tu blog, pero me ha gustado mucho tu forma de escribir
marzo 1, 2011 a 10:22 am
Muchas gracias Marina, he visto tu trabajo y me encantan las fotos.
Un saludo