He huido de la mirada reveladora,
escondida detrás de las palabras vacías,
de las sonrisas agónicas,
de los abrazos prácticamente rotos.
Dirijo mi mirada hacia el suelo,
evitando los suspiros y camuflando
mis secretos debajo de mi postura.
Suspiro, me muevo, te miro,
sonrío y vuelvo al suelo.
Mírame me susurraste,
mis ojos desvelados y ardientes
aguantaron un atismo en los tuyos.
Mirame de nuevo,
sonrío y me averguenzo,
caminamos sin rumbo y sin ritmo,
te miro y miro al suelo.
Nunca he roto tus palabras,
que rebotan contra el viento,
he destruído las mías
las que se deshacen en el tiempo.
Mis secretos y mis deseos me pides,
es mi corazón el que se esconde
bajo mi pecho herido,
prometiste curarme en el aquel tiempo,
y me miras y sonríes,
te salvaré me susurraste.