Los pasos robados a los inocentes pies
en soledad dibujada de horas muertas
venganza a un tiempo pasado
un tiempo perdido y jamás honrado.
Una insatisfacción inconmensurable
inundada de palabras vacías,
de secretos sin oídos cómplices,
miradas al suelo y tímidas sonrisas
rebentadas por las bofetadas del tic,
el tac inapreciable e irrelevante
en la inconsciencia del yo de la infancia.
Las campanas que marcan las horas
inmutables y predecibles a cada paso,
la única seguridad de mi caminar
falso, rotundo o tímido
basado en la confianza de un futuro.
El cambio de las personas,
las horas de raciocinio retórico
mirando las estrellas inamovibles
invisibles en las noches de tormenta
destellos en mi mente aun despierta.