El tiempo dura lo que duran las palabras,
la velocidad de los pensamientos
la eternidad de cada segundo,
lo efímero de cada momento.
El tiempo determina los recuerdos futuros
la selección inconsciente de lo importante
de lo relativamente determinante
y de lo injustficablemente inconcluso .
El tiempo marca las distancias
entre lo correcto y la locura,
el abismo entre la pasional realidad
y la fugaz y susurrante ficción.
Las huellas de un camino intermitente,
al ritmo del tic tac permanente,
una constante y aterradora melodía
que araña la tersa y virgen piel.
El tiempo, infinito e interminable
indiferente al inconstante latir
no detiene su pasional armonía
entre miradas perdidamente confusas.
El tiempo, la agonia, la insatisfacción
la cordura desdibujada de mi alma
habla de interminables fantasías
rotas por palabras innombrables.